Camboya – Mondulkiri: elefantes y aldeas bunong

Mondulkiri es, quizá, la provincia más bonita de todas las nueve que conocimos. La más extensa en tamaño y a su vez la más despoblada, no tiene nada que ver con el resto; no se ven grandes arrozales, ni llanuras kilométricas, sino colinas, bosques verdes y tierra roja.

Océano de árboles
Océano de árboles

Además, hay una conciencia clara por el turismo sostenible y la conservación de los elefantes (entre otras especies), así que hay numerosas ONGs y proyectos que trabajan por estas causas, como The Mondulkiri Sanctuary, con el que decidimos pasar un día.

Una gran mayoría de sus habitantes no son jemeres (la etnia más común en Camboya), sino que son de minorías étnicas que viven en chozas y tienen su lenguaje propio de cada aldea. La minoría étnica mayoritaria es bunong, y allá que fuimos a la casa de una de estas familias.

Llegada a Sen Monorom
Llegada a Sen Monorom

Reservamos sitio en una furgoneta para ir a Sen Monorom, la capital de Mondulkiri. Lo de reservar sitio es un decir, porque por lo visto por sitio no era: os lo contamos en el post de “Camboya- Furgonetas. ¡¡De Bilbao de toda la vida, la hostia!!”.

La furgoneta nos dejó en el pueblo y en seguida tuvimos dos motoristas dispuestos a llevarnos por 1,5$ cada uno. Y allá nos dejaron en nuestro alojamiento tras un camino arcilloso y lleno de baches de metro y medio mientras hablaban por teléfono. Lo que es tener callo, oiga.

Sen Monorom
Sen Monorom
Nuestra cabañita en Nature Lodge
Nuestra cabañita en Nature Lodge

El Nature Lodge es el lugar de descanso ideal, y sus trabajadores son de 10: desde la de recepción hasta el que cuida a los caballos o siega el cesped. Tiene pequeñas cabañas de madera desperdigadas por un campo verde, y una jovencita en pijama (que allí es la moda) nos llevó hasta la nuestra. Dejamos las cosas y decidimos pasar la tarde tranquilamente en la zona de reunión, un txokito de madera con mesas donde te podías tomar unas cervezas, comer, conectarte a Internet, jugar al billar o hablar con el personal de allí. Y así hicimos la primera tarde y así conocimos a Kim, un chico camboyano de 32 años responsable del Santuario de Elefantes de Mondulkiri. Nos contó sobre su proyecto, y nos convenció para hacer la visita guiada dos días después.

Zona común del Nature Lodge
Zona común del Nature Lodge
Antigua pista de aterrizaje
Antigua pista de aterrizaje

Al día siguiente alquilamos una moto y fuimos a cambiar dinero al Canadian Bank: nos recibieron a la puerta, nos acompañaron al mostrador, gestionaron todo… eso sí, luego nos pasaron una encuesta de satisfacción. Camboyanos sí pero tontos no. Después cogimos el mapa que nos había facilitado Kim, hecho a mano (debe ser la costumbre) y nos pasó lo que con el de Kompong Cham, que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. Nos dimos una vuelta por los alrededores, visitando el océano de árboles y varias cascadas de la zona (Sen Monorom y Romanear). Nos decepcionaron un poco, la verdad… para que os hagáis una idea. ¿Sabéis cómo es la Cola de Caballo del Parque de Ordesa? Pues se parecían a esa como un huevo a una castaña. Compramos un manojo de platanitos (tamaño mini, porque los camboyanos son un poco mini, como yo) por 1000 rieles (0,25$) al lado de una estatua de Siva que nos encontramos por casualidad pero no aparecía en el mapa (no creáis que nos extrañó), nos dimos un garbeo por la antigua pista de aterrizaje y volvimos un ratito al alojamiento.

Alex y su platanito
Alex y su platanito

Por la tarde decidimos dar una vuelta por el pueblo a ver el mercado y a alucinar con los puestos: nosotros no podíamos dejar de hacer fotos y ellos de sonreír por la ocurrencia (¡como si no tuviéramos mercados así en España, con sus peces vivos en barreños y sus moscas más grandes que los peces!) y por la gallina, claro, que estaba casi más flipada que nosotros.

Al volver al Nature Lodge vimos un puesto de txistorras camboyanas que no pudimos resistirnos… ¡buenísma (acabó en la basura)! Mirad la cara de placer de Alex cuando la probamos:

Txistorra camboyana
Txistorra camboyana

Al día siguiente hicimos la visita al Santuario de Elefantes y a una aldea Bunong, que merecen un post aparte, y conocimos a Rosa y Vicky, dos chicas de Elche con las que nos pasamos el día, básicamente, descojonados de la risa. A la vuelta nos metimos en la ducha casi con ropa porque nos salía el barro por las orejas y nos olía la camiseta a elefante (peor que el culo de tejón, y ya es decir).

Elefantes del Santuario de Mondulkiri
Elefantes del Santuario de Mondulkiri

 Volvimos a la zona de reunión y nos tomamos unas cervezas hasta que llegaron Viky y Rosa… y pedimos otras tantas. Estábamos tan liados arreglando el mundo que casi se nos pasó la hora de cenar. Pedimos y pedimos y seguimos de palique hasta que llego Kim con un pedo como Alfredo a cortarnos un traje… y fue nuestro declive total. Quince minutos después estábamos despidiéndonos con penica por haber pasado tan poco tiempo juntos y con la promesa de seguir en contacto. ¡Que para eso está el whatsapp!

Kim con Rosa y Vicky
Kim con Rosa y Vicky

3 thoughts on “Camboya – Mondulkiri: elefantes y aldeas bunong

  1. Interesante articulo . Aprendo algo con cada sito web todos los días. Siempre es estimulante poder disfrutar el contenido de otros bloggers. Desearía usar algo de tu blog en mi web, naturalmente dejare un enlace , si me lo permites. Gracias por compartir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *